Выбрать главу

— Veo que captу usted mi indicaciуn de que anulara el ataque a la nave del prнncipe Slyke — dijo Miles, que querнa entender algo mбs la situaciуn.

— Sн. Espero que me lo explique usted a su debido tiempo.

— Discъlpeme, milady. No quisiera insultar a nadie aquн… Pero si una de las consortes es una traidora, si estб de acuerdo con el gobernador sбtrapa, esta sesiуn significarнa entregarle informaciуn sobre lo que sabemos… Estб usted segura de que estб entre amigos?

La tensiуn que se sentнa en la cбmara podнa explicar infinitas traiciones, Miles estaba convencido de eso. Rian levantу una mano, como para dominar la situaciуn.

— Lord Vorkosigan es extranjero. No entiende nuestra posiciуn. — Lo mirу y le hizo un gesto con la cabeza—. Hay traiciуn, sн, pero no en este nivel. Mбs abajo.

— Ah, sн?

— Hemos llegado a la conclusiуn de que el gobernador no es capaz de manejar el hautgenorna por sн solo, aunque tenga la Llave y el banco. La haut de su satrapнa no cooperarнa con esa usurpaciуn, esa perversiуn total de las costumbres. El gobernador estб pensando en designar una nueva consorte, una persona que estй bajo control. Todo indica que esa persona ya ha sido elegida.

— Ah… y ya saben quiйn es?

— No, todavнa no — suspirу Rian-. Todavнa no. Lamento decir que es alguien que no comprende el propуsito de los haut. Si supiйramos quй gobernador es, podrнamos deducir a cuбl de las hautmujeres ha sobornado. Si supiйramos quiйn es la mujer, entonces…

Mierda, la triangulaciуn tenнa que darse pronto, pronto. Miles se mordiу el labio, despuйs dijo, despacio:

— Milady. Si puede hacerlo, dнgame algo sobre las burbujas de fuerza. Eso de que estбn ligadas a una persona en particular… Por quй estбn todos tan convencidos de que son seguras? La almohadilla de esos paneles de control parece un detector de palma, pero eso no es posible: las almohadillas de detecciуn de palma son instrumentos fбciles de violar.

— Ya comprenderб usted que no puedo darle los detalles tйcnicos, lord Vorkosigan, no a usted — dijo Rian.

— No espero que lo haga. Sуlo informaciуn general.

— Bueno… estбn programadas genйticamente, por supuesto. Se pasa la mano por la almohadilla para dejar algunas cйlulas cutбneas. La almohadilla las analiza.

— Y rastrea todo el genoma? Seguramente eso significarнa mucho tiempo de anбlisis.

— No, claro que no. El programa examina una docena de marcadores crнticos que identifican a una mujer haut. Empezando por la presencia de un par de cromosomas X y siguiendo luego por una lista dispuesta en un esquema en бrbol hasta obtener la confirmaciуn.

— Quй posibilidad hay de que los marcadores se dupliquen en dos o mбs individuos?

— Nosotras no hacemos clones, lord Vorkosigan.

— No hablo de clones, me refiero a esa docena de factores, sуlo para engaсar a la mбquina.

— La posibilidad es muy remota.

— Incluso entre miembros muy cercanos de la misma constelaciуn? — Ella dudу, intercambiу una mirada con lady Pel, que levantу las cejas, pensativa-. Tengo una razуn para preguntar esto — prosiguiу Miles-. Cuando el ghemcoronel Benin me entrevistу, dejу escapar una informaciуn importante. Dijo que seis hautburbujas habнan entrado en la rotonda del funeral durante el intervalo en el que colocaron el cadбver de Ba Lura a los pies del catafalco y que eso le presentaba un problema de muy difнcil soluciуn. No enumerу las burbujas, pero no dudo que ustedes son capaces de hacerle escupir la lista. Esto significarнa un examen de muchнsimos datos pero… suponiendo que ustedes examinaran los marcadores de las seis hautmujeres en los archivos y controlaran los posibles duplicados casuales entre mujeres vivas… Si la mujer estб sirviendo al sбtrapa, tal vez haya colaborado tambiйn en el asesinato. Y en ese caso, tal vez podrнan encontrar a la traidora sin salir del Criadero Estrella.

Rian, alerta de pronto, se sentу otra vez con un suspiro.

— Su razonamiento es correcto, lord Vorkosigan. Podrнamos hacerlo… si tuviйramos la Gran Llave.

— Ah — dijo Miles-. Sн, claro… — Cambiу de una posiciуn tensa y firme, casi de desfile, a una de descanso, desinflado-. No sй si servirб de algo, pero tanto mi anбlisis de la situaciуn como las escasas pruebas que conseguн arrancarle el ghemcoronel Benin apuntan al prнncipe Slyke o al haut Ilsum Kety. El haut Rond irнa en tercer lugar, pero mucho mбs lejos. Pero como Rho y Mu Ceta serнan los que soportarнan el golpe si se desatara un conflicto abierto con Barrayar, yo me inclino por Slyke o Kety, sin duda. Hechos… recientes… seсalan a Kety. — Dirigiу una mirada al cнrculo-. Hay algo que las consortes hayan visto u oнdo, algo que pueda ayudarnos a determinar el nombre del culpable con mayor certeza?

Un murmullo de negativas.

— Desgraciadamente, no — dijo Rian-. Ya discutimos el problema esta tarde. Por favor, empiece.

Como usted quiera, milady, la responsabilidad es toda suya.

Miles respirу hondo y se lanzу a contar la verdad completa de lo que le habнa pasado desde el momento en que Ba Lura se lanzу al vehivaina personal de los enviados de Barrayar. Suprimiу solamente sus opiniones personales. De vez en cuando, se detenнa para que Rian tuviera la oportunidad de hacerle alguna seсal, indicarle de alguna manera que mantuviera algo en secreto. Pero al parecer, ella no querнa secretos. En lugar de seсales, le formulaba hбbiles preguntas, le recordaba detalles como para que no se dejara nada en el tintero.

Lentamente, Miles entendiу que Rian veнa que el problema del secreto era como un arma de dos filos. Lord X era capaz de asesinar a Miles, tal vez tambiйn a Rian. Pero hasta el polнtico cetagandano mбs megalomanнaco tendrнa grandes problemas en acabar con las ocho consortes al mismo tiempo. La voz de Miles cobrу seguridad.

Sintiу que las teorнas que sostenнan sus frases se transformaban. Rian se parecнa cada vez menos a una damisela en peligro. En realidad, se preguntу si йl no estarнa tratando de salvar al dragуn. Bueno, los dragones tambiйn necesitan que los salven alguna que otra vez… Cuando йl relatу el intento de asesinato del dнa anterior, ninguna de las mujeres parpadeу siquiera. Lo que hubo, tal vez, fue un murmullo de apreciaciуn por la elegancia de forma y estilo del atentado y una leve desilusiуn por el fracaso. Sin embargo, las mismas juezas se negaron a apreciar la originalidad del gobernador en su intento de invadir el territorio de las mujeres haut. Las consortes de Sigma y Xi tenнan miradas cada vez mбs pйtreas e intercambiaban gestos expresivos de vez en cuando.

Cuando Miles terminу, se produjo un largo silencio en la cбmara. Hora de presentar el plan B?

— Tengo una sugerencia — dijo Miles con valor-. Recuperen todos los bancos genйticos de las naves de los gobernadores. Si lo entregan todo, el gobernador se quedarб con las manos vacнas. Si se resiste a entregar el banco sabremos quiйn es.

— Recuperarlos? — dijo la haut Pel, con voz desmayada-. Tiene usted idea de cuбnto nos costу llevarlos hasta las naves?

— Pero йl podrнa llevarse el banco y la Llave y huir — objetу la mujer morena, la Consorte de Rho Ceta.

— No — dijo Miles-. Eso es lo ъnico que no puede hacer. Hay demasiados saltos de agujero de gusano con guardias del Emperador entre йl y su planeta. Militarmente hablando, la huida abierta es imposible. Nunca lo conseguirнa. No puede revelar nada hasta que estй a salvo en уrbita de… Algo Ceta. En cierto modo, lo tenemos acorralado hasta que termine el funeral. — Claro que ese momento ya casi ha llegado…

— Pero asн, volvemos al problema de cуmo recuperar la Llave — seсalу Rian.

— Una vez que el banco estй aquн, tal vez sea posible negociar la devoluciуn de la Llave a cambio de… digamos, una amnistнa. O decir que йl la robу… lo cual es cierto… y hacer que Seguridad de Cetaganda la recupere. Cuando los otros gobernadores se libren de la evidencia incriminatoria que tienen entre manos, tal vez ustedes, seсoras, consigan separar al traidor del rebaсo. Tal vez los otros gobernadores accedan a colaborar. Digamos que eso abre unas cuantas opciones tбcticas.

— Lo que puede hacer es amenazar con destruir la Llave — se preocupу la Consorte de Sigma Ceta.

— Seguramente usted conoce a Ilsum Kety mejor que nadie, haut Nadina — dijo Miles-. Le parece que lo harнa?

— Kety es un joven… variable — dijo ella, sin ganas-. Todavнa no estoy convencida de que sea el culpable. Pero por lo que sй de йl, no puedo afirmar que sus acusaciones sean imposibles, lord Vorkosigan.

— Y su gobernador, seсora? — Miles hizo un gesto a la Consorte de Xi Ceta.

— El prнncipe Slyke es un hombre… decidido e inteligente. El complot que usted describe estб dentro de sus capacidades. No… no estoy segura.

— Bueno, en ъltimo caso… la Gran Llave se puede reproducir, no es cierto?

Ya fuera con un empujуn o con una frenada, el gran plan de la emperatriz estarнa guardado en un cajуn durante una generaciуn. Un resultado positivo desde el punto de vista de Barrayar. Miles sonriу con alegrнa. Un gruсido leve recorriу la habitaciуn.