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— Ya lo he intentado — suspirу Nadina-. No salen ni de uno en uno.

— Dуnde estб la llave de eso?

— La tenнa Vio.

Pel vaciу los bolsillos de su arsenal misterioso, pero Nadina meneу la cabeza.

— Mejor lo cortamos — dijo Miles-. Tenemos que irnos de aquн cuanto antes.

Las dos mujeres lo miraron, horrorizadas.

— ЎLas hautmujeres nunca se cortan el pelo! — exclamу Nadina.

— Mmm, discъlpenme, milady, pero esto es una emergencia. Si nos vamos ahora mismo a los compartimientos de emergencia de la nave, puedo llevarlas a terreno seguro antes de que Kety se dй cuenta. Tal vez incluso logremos salir de aquн sin hacer ruido. Cada segundo de retraso representa un grave peligro con este margen limitado de tiempo.

— ЎNo! — dijo Pel-. Antes necesitamos la Gran Llave.

Miles sabнa que no le serнa posible mandar a las dos mujeres de vuelta hacia el planeta y quedarse a buscar la Llave: йl era el ъnico piloto orbital calificado del trнo. Iban a tener que seguir los tres juntos, Mierda. Manejar a una hautlady ya constituнa un problema, pero tratar con dos iba a ser peor que intentar conducir un rebaсo de gatos.

— Haut Nadina, sabe usted dуnde estб la Llave?

— Sн. Йl me llevу a verla anoche. Se le ocurriу que a lo mejor yo sabнa cуmo abrirla. Se trastornу mucho cuando vio que no era posible.

Miles levantу la vista; el tono de la anciana le habнa llamado la atenciуn. Por lo menos, no habнa seсales de violencia en sus hermosos rasgos. Pero los movimientos de Nadina eran tensos y rнgidos. Artritis por la edad, o trauma por el uso de algъn objeto contundente? Volviу al cuerpo del guardia inconsciente y lo registrу buscando ъtiles, tarjetas de cуdigo, armas… ah, un vibracuchillo plegable. Lo escondiу en la ropa y retrocediу hacia las damas.

— Yo sй de animales que se arrancan una pierna para escapar de una trampa — explicу tentativamente.

— ЎAj! — dijo Pel-. Barrayareses…

— Usted no lo entiende — dijo Nadina, ansiosa.

Por desgracia, Miles lo entendнa muy bien. Las dos mujeres iban a quedarse ahн de pie discutiendo sobre el pelo atrapado de Nadina hasta que Kety las atrapara a ellas…

— ЎMiren! — dijo de pronto y seсalу la puerta.

Pel se puso de pie de un salto y Nadina gritу:

— Quй pasa?

Miles sacу el vibracuchillo, tomу la melena plateada y la cortу lo mбs cerca del suelo que pudo.

— Ya estб. Vбmonos.

— ЎBбrbaro! — exclamу Nadina. Pero no se estaba poniendo histйrica; expresу su protesta indignada con bastante tranquilidad, dadas las circunstancias.

— Un sacrificio por los haut — le jurу Miles.

Habнa una lбgrima en los ojos de ella; Pel… Pel parecнa secretamente agradecida de que Miles se hubiera encargado del asunto. Subieron otra vez a la silla flotante. Nadina se acomodу sobre el regazo de Pel y Miles se colocу detrбs, como siempre. Pel saliу de la cбmara y volviу a conectar la pantalla de fuerza. Las sillas flotantes eran silenciosas, pero el motor de йsta protestaba por la carga. Avanzaba a trompicones.

— Por ahн. Dobla aquн — les indicу la haut Nadina.

A medio camino en el pasillo pasaron junto a un criado, que se apartу con una reverencia y no los volviу a mirar.

Kety usу pentarrбpida con usted? — preguntу Miles a Nadina-. Cuбnto sabe de las sospechas del Criadero Estrella?

La Pentarrбpida no funciona en las hautmujeres — le informу Pel por encima del hombro.

— Ah. no? Y en los hauthombres?

— No muy bien — dijo Pel.

— De todos modos…

— Aquн. — Nadina seсalу un tubo elevador. Descendieron una cubierta y siguieron por otro pasillo mбs estrecho. Nadina tocу el cabello plateado que tenнa sobre la falda, mirу las puntas cortadas con el ceсo fruncido, despuйs lo soltу con un sonido despectivo, desdichado y concluyente-. ЎQuй desagradable es todo esto! Espero que estйs disfrutando la oportunidad de divertirte, Pel. Y espero que la oportunidad sea muy breve.

Pel hizo un ruido y no quiso comprometerse con una respuesta.

Miles no entendнa muy bien por quй, pero йsa no era la misiуn heroica que habнa previsto — Una misiуn secreta, en la nave de Kety, con dos hautladies mayores y decorosas-. A decir verdad, se podнa sospechar de la alianza de Pel con la correcciуn y la decencia, pero Nadina parecнa intentar compensarla. Miles tenнa que admitir que la idea de la burbuja era mucho mejor que la de disfrazar sus peculiaridades fнsicas como ba, especialmente porque esas criaturas extraсas tenнan siempre un aspecto muy saludable. Habнa bastantes hautmujeres en esa nave y una burbuja en un pasillo no llamaba la atenciуn de nadie.

No es eso. Es que hasta ahora hemos tenido suerte.

Llegaron a una puerta sin indicaciones.

— Aquн es — anunciу Nadina.

No habнa guardias que custodiaran la puerta: йsa era la pequeсa habitaciуn inexistente.

— Cуmo entramos? — preguntу Miles-. Llamamos a la puerta?

— Supongo — dijo Pel. Bajу la pantalla un segundo, llamу y volviу a subirla.

— ЎEra una broma…! — exclamу Miles, horrorizado. Seguramente no habнa nadie ahн dentro… se habнa imaginado la Gran Llave guardada a solas en un compartimiento con cerradura codificada…

La puerta se abriу. Un hombre pбlido, enfundado en la librea de Kety, con grandes ojeras oscuras bajo los ojos, apuntу a la burbuja con un aparato, leyу la firma electrуnica y dijo:

— Sн, haut Vio?

— Traigo a la haut Nadina para que lo intente de nuevo — dijo Pel. Nadina hizo un gesto. No estaba de acuerdo.

— No creo que vayamos a necesitarla — objetу el hombre de librea-, pero puede usted hablar con el general. — Se colocу a un costado de la puerta para dejarlos pasar.

Miles, que habнa estado calculando cуmo dormir al hombre con el aerosol de Pel, empezу a urdir nuevas estrategias. Habнa tres hombres en… sн, era un laboratorio de decodificaciуn. Una gran cantidad de mбquinas, conectadas con cables provisionales, ocupaban hasta la ъltima superficie de la habitaciуn. Habнa un tйcnico con aspecto aъn mбs cansado, ataviado con el uniforme de fajina negro de Seguridad militar Cetagandana, sentado frente a una consola, con aire de haber permanecido en esa posiciуn durante dнas y dнas. A su alrededor habнa un cнrculo de envases de bebida con cafeнna y sobre una mesa cercana, un par de botellas de calmantes. Pero el que llamу la atenciуn de Miles era el tercer hombre, que se inclinaba sobre el hombro del tйcnico.

No era el ghemgeneral Chillan, como habнa supuesto al principio. Era un hombre mбs joven, mбs alto, de rasgos severos y firmes, y llevaba el uniforme formal rojo sangre de Seguridad Imperial del Jardнn Celestial. Sin rayas de cebra en la cara. Tenнa la guerrera arrugada y abierta. No era el jefe de Seguridad — la mente de Miles revisу la lista que habнa memorizado hacнa semanas en un trabajo muy equivocado de preparaciуn para el viaje-, sн, sн, era el ghemgeneral Naru, tercero en la lнnea de mando. El contacto de Kety en Seguridad Imperial de Cetaganda. Aparentemente, estaba ahн para ayudar a romper los cуdigos que protegнan la Gran Llave.

— De acuerdo — dijo el tec de cara agotada-, empecemos con la rama siete mil trescientos seis. Setecientos mбs y la tenemos, lo juro.

Pel jadeу con fuerza y seсalу hacia adelante. Mбs allб de la consola, apiladas en un montуn desordenado sobre la mesa, habнa ocho copias de la Gran Llave. O una Gran Llave y siete copias…

Estarнa Kety tratando de cumplir con el sueсo de la emperatriz Lisbet? Y entonces, acaso las ъltimas dos semanas habнan sido sуlo un enorme malentendido? No… no. Tenнa que ser otra trampa. Tal vez Kety planeaba enviar a los otros gobernadores a casa con copia y todo, o hacer que Seguridad Imperial tuviera que perseguir siete copias… y habнa muchas otras posibilidades… todas en la orden del dнa de Kety… sуlo Kety.