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a nuestra madre espiritual que le pedí si podía comer en la mesa de Colombo el día de mi cumpleaños y la lunga por allá arriba movió la cabeza y «no hay que ir contra la disciplina» ¿hace frío por allá arriba lunga del carajo? Y se dio vuelta en el consultorio y le afané la botella de alcohol, ahora le va a desinfectar el brazo con un gargajo a los pibes de la vacuna, un trago pone las bolas en su lugar, dos tragos de aicohol puro y se le pondrían coloradas las tetas a la gorda, tres tragos y veo igual con anteojos que sin anteojos, cuatro tragos me hago una paja y el gusto dura más, así debe ser coger, el paraíso terrenal, matarla a la mina si se te va la mano, y la tenés que reanimar, con respiración artificial, en vez de oxígeno se la meto y resucita, ¿será curda la Marini? con un traguito, dos traguitos, detrás de las casuarinas, no es judía, eso es lo que me caga. En Paraná desde el primer negocio pasando las barrancas del embarcadero hasta los negocios que empiezan los boliches todas las pibas son iraelitas, estará lleno hoy domingo en el río, lo más tranquilo me voy a pescar, la vieja ni a palos si le llevo mojarritas las va a freír, podría ser un ahorro. Y sería mejor que la mierda del colegio, nos vamos con Colombo al río y vivimos de mojarritas, las freímos en una lata cualquiera y para mi cumpleaños afano algo en casa y comemos mojarritas frescas y masas surtidas. Del mostrador no me salvo, de visita en lo de Colombo les ahorraría la comida en casa, me cago en Colombo, no me invitó, después de los exámenes ya es diciembre me va a cagar mi hermano el mostrador por hacerle gastar un mes más de internado por no eximirme, y en febrero ya va a hacer un año, pobre viejo, hace un año cómo te habías quedado flaco, por ese tumor hijo de puta, hasta febrero que volvimos a abrir el negocio, después de carnaval ya estaba el negocio abierto de nuevo, cerrado tres días por luto, tanto que trabajaste, viejo, perdona, ni bien llegue me voy a poner detrás del mostrador, te pasaste la vida detrás del mostrador que llegaste de Odessa con lo que tenías puesto y «El clavel rojo» es ahora un acreditado comercio de la progresista ciudad de Paraná, y los voy a mirar cuando entren: los enfocabas al entrar con el ojo clínico, le sacabas la radiografía a la cartera y si era algún gallego con guita los precios del «Clavel rojo» subían como la leche por hervir, pero hay que ser como vos, sacar la leche del fuego a tiempo antes de que se vuelque que no se asuste el cliente, si vos vivieras me enseñarías. Y tantas veces que depués del colegio en Paraná me iba al río a pescar y pitar detrás de las barrancas, ¿por qué no habré vuelto al negocio? a relojear como cagabas a los gallegos, me habría hecho el infeliz acomodando los rollos de hule y las cajas de argollas para las cortinas mientras me junaba toda la venta: el amague, lo que les mostrabas antes de decir el precio, el primer precio, la cagada que les mostrabas en calidad inferior si no querían gastar, y los tipos se tragaban el anzuelo, la rebajita final, y… ¡tin, caja…! ¿cuántos tin caja te habrá hecho en tu vida viejo caga-dor? pero no los de precio fijo, yo digo los que vos sabes, que otra que radiografiar la cartera: vos les veías la cara a los que entraban, ¡la cara de gallego bruto con plata! mi hermano qué va a tener cancha, 25 años y siempre con esa cara de velorio no va a saber entretener a la gente ¿se habrá cogido a alguna, alguna vez? un helado frente a la estación de Merlo fue todo lo que me convidó este año cuando vino a Buenos Aires. Diez de elástico, veinte de piolín, cuarenta de clavos mochos, este verano me va a meter detrás del mostrador y la primera negra que entre la despacho, masas surtidas, escabeche de arenque, lo que sea y después la tiro al suelo, le doy un golpe con el rollo de hule, bajo la persiana, le arranco el escudo peronista y no me importa que la primera sea una negra, si este verano no empiezo a coger se me van a podrir las bolas, ¿y qué me espera? el mostrador, que a cada rato entra mi vieja o el infeliz, y las pendejas del club son peores que Laurita, quieren grandes para casarse y la puta de la isla cobra diez mangos. No le doy diez mangos a una puta ni muerto, eso sí que es negocio, pero es mi perra suerte, ¡suerte perra hija de puta! otros tienen suerte, y ya cogieron, pero lo peor es trabajar en las vacaciones ¡ojalá se mueran todos los profesores! y nuestro padre espiritual, así no queda nadie ¡El Charrúa! si me hubiese tocado el pabellón con el Charrúa ya me habría hecho a alguna del lavadero, el Charrúa la primera vez que lo vi lo creí uno de quinto, pero el Charrúa ya está por terminar Abogacía, sin tarro de tocarme el Charrúa de celador me jodí todo el año, rubio y la nariz no es para abajo pero me pareció que podía ser israelita pero en Estudio con el calor se desabrochó la camisa y le apareció la cadena de oro, con la cruz, y los llevó a los dos únicos pendejos del pabellón de él que nunca habían cogido a una mina, los esperaba una mina en la obra en construcción pasando la estación de Merlo, dos mangos al sereno y los pibes se sacaron las ganas, y sin pagar un centavo, el Charrúa arregló con la mina y después los dejó a los pibes y él no quiere largar el rollo pero se da toda la vuelta para que no lo vean que entra en lo de la tetuda de la lavandería, si lo agarra la lunga o su reverendo marido y padre espiritual de todos nosotros le cuesta el puesto al Charrúa, sin el laburito de celador no tiene un mango para seguir la Facultad, y fui boludo de hacerle quilombo en Estudio, cuatro gritos que hicieron temblar los cimientos «¡Todos sin salida, si no aparecen los que eructaron!», mi eructo no había sido tan fuerte pero de eco el paraguayo había destapado una botella de sidra, parecía el eructo más microfónico que le salió en el año pero cerca del banco de él el olor era como si hubieran destapado la olla del puchero de dos días antes. Y el Charrúa llegó el domingo y nadie iba a salir por el paraguayo degenerado que no confesábamos y Casals armó el despiole con nuestro padre espiritual, dijo el petiso «por el capricho del señor celador yo no me puedo quedar sin salida después de toda la semana estudiando, que se ocupe el celador de encontrar al culpable», el petiso se animó a desafiar al Charrúa, si se quedaba sin salida el petiso ya sabía lo que le esperaba detrás de las casuarinas si se quedaba todo el domingo. El paraguayo creyó que Casals iba a delatarlo y se presentó al Charrúa, y Casals no se perdió los ravioles del tío, tarrudo de mierda. Sería fenómeno meterse en Abogacía, el Charrúa se va a la Facultad con un pintón bárbaro, a mí me sale fenómeno el nudo triángulo, lo que me caga es las corbatas de mi hermano donde tengo que hacer el nudo está llena de grasa la puta corbata, tapar la grasa a ese puto nudo me lo tengo que hacer con la punta ancha de la corbata, queda un nudo fenómeno de triángulo pero grueso como la puta que lo parió, y me cago en mi hermano el infeliz de mierda, ¿no me puede dar una corbata más nueva? El Charrúa la peinada al costado sin gomina con el lope canchero largo, a mí me queda medio jodido de pelo crespo, son demasiadas las ondas que tengo. Y a él nadie lo manda, lo más choto de celador no tiene que vivir con la familia si yo me vuelvo a Paraná, clavado detrás del mostrador. Habrá que estudiar más que la mierda en Abogacía, con el marolo del Charrúa claro, no tiene que estudiar y romperse tanto, mientras vigila el Estudio estudia él, y a la noche se queda con la luz prendida de la sala de auxilios y con el marolo que tiene no le cuesta el estudio, por el cigarrillo no tengo miedo de que se me haya jodido el marolo, y la mina que dicen que tiene el Charrúa en la Facultad es un budinazo, la tiene fotografiada en la pieza que según Colombo no tiene mucha teta, el pendejo ladilla se mete en todas partes, claro que no iba a tener tiempo de hacerse una paja mirando la foto pero se la pudo hacer a la noche acordándose. Al marolo el cigarrillo no me puede haber hecho nada porque en Paraná sí pitaba pero acá no está el viejo para afanarle puchos, acá me los tengo que comprar yo, derecho al río a pitar lo que le afanaba de la cigarrera tranquilo tirado en el pasto, ¿y acá a quién le voy a afanar? ¿y en Paraná? ¿a quién le voy a afanar cuando vaya en el verano? ¿el Charrúa cuántas veces más marolo que yo tendrá? al paraguayo le dijo «vos léete dos veces la lección pensando en lo que estás leyendo y si no sos un tarado mental ya te tiene que quedar» y el paraguayo aunque no sea tarado de nacimiento con las pajas que se hace, se le está secando el cerebelo, ¿se hace el doble que yo? según Colombo el Charrúa tiene la foto justo colocada para verla desde la cama a la noche y hacerse sus reverendas pajas, pero de qué pajas me está hablando si la tiene a la tetuda de la lavandería, qué boludo que es Colombo, no se da cuenta que un tipo con el marolo del Charrúa no puede haberse hecho las pajas que se ha hecho el paraguayo, o Colombo, y además un tipo que ya tiene su mina ¿qué necesidad tiene de hacerse la del mono? y coger no estropea el cerebro, nunca lo oí decir, si el Charrúa me hubiese llevado a coger a la obra, con los otros dos pibes que tampoco habían cogido nunca… suerte perra hija de puta, en vez del Charrúa podría haber estado otro celador el día que eructé en Estudio, y ya me tomó entreojos, que si no… Para el crecimiento y la mentalidad es lo peor que puede haber pasarse de pajas pero el cigarrillo también te caga, más que nada al crecimiento y también para estudiar debe ser malo, yo no me gasto un guita en cigarrillos, no se joden… y a Casals también lo debe tener entreojos el Charrúa, el petiso cuando se le retobó que se quedaba sin salida; también si se quedaba todo el domingo sin salida… me hacía ayudar por Colombo y si el Charrúa veía que lo llevábamos detrás de las casuarinas no decía nada a lo mejor porque lo tiene entreojos a Casals. Pero también me tiene entreojos a mí, me cago. Mejor era que lo llevara Colombo solo, engañado, pero difícil, y yo lo esperaba detrás de las casuarinas, y los cago a tiros a los rehenes, los prisioneros de guerra condenados a muerte, es guerra declarada entre la policía y el presidente de los pistoleros, y al prisionero que se la tengo jurada… se la voy a dar: apunten… ¡fuego! ¿Casals pensará seguir Abogacía?, que piense nomás, total va a morir en cualquier momento, hoy domingo lo tendría que hacer cagar de un balazo, en la barriga, que se le escapen por el agujero de la bala todos los ravioles que se mandó hoy ¿y esos dos? consiguieron permiso de sacarlo del colegio un sábado a la tarde, en el jol esperan dos, una pareja ¿serán algunos exalumnos? ¿de hace cuatro o cinco años? el tipo se levantó cuando vio venir al Director que lo traía Casals medio abrazado, y por ahí le palmeaba la espalda, y el tipo que se levantó del sillón era parecido a Casals, no era un exalumno, era el padre, y la madre también cuando lo vio aparecer al petiso se empezó a reír como si se hubiese sacado la lotería, cuando se empezó a reír era igual al petiso, y el petiso hijo de puta también se reía y como para no reírse, que se las picaba del colegio. Una sola vez en el año, aunque hayan venido una sola vez qué más quiere, que lo sacaron a comer. Ni ranas, ni patos alimentados a leche, ni la tortilla prendida fuego comí nunca, y después al teatro. Qué lástima da cuando ya se está terminando el helado, una chupada más, el cucurucho, y ya se fue a la mierda el helado, y después a 1,50 para el cine no alcanzo, a la noche volvía a cenar al colegio ese domingo de mierda, porque total mi hermano y la vieja iban a comer sánguches de mortadela y mi vieja de queso en el hotel de Buenos Aires, mucho más caro que en Paraná, casi el doble si uno se descuida y se gastaron una ponchada de guita en menos de una semana en Buenos Aires con el abogado y la sucesión. «Vieja, en Merlo no hay nada que ver», y se vinieron lo mismo, el domingo en Buenos Aires andan todos los aparatos en el Parque Japonés, y se puede ganar algo en el tiro al blanco, no es todo gasto, pero «vamos a ir a Merlo», vimos la.plaza y en la calle principal la única tienda de los turcos tiene todo apolillado, mi hermano ni se avivó que era la única tienda de Merlo, pero siempre me olvido de escribirle para decírselo. Tengo tiempo ahora, hasta las siete, me cago en la cena del domingo, y Colombo si se descuida va a llegar tarde a la cena, ¿ya quién le pido papel?, aguantándole la jeta al Judas y la Lunga, le voy a afanar todas las botellas de alcohol, Lunga podrida. Y otra botellita de cloroformo para el último día de clases, antes de que se despierte le encajo el pañuelo empapado de cloroformo en la nariz del petiso, así no va a fallar. Menos mal que no lo fue a contar, lo mismo no le habíamos hecho nada, no podía denunciarnos por nada, la tarde del cloroformo: «no seas boludo, Colombo, te digo que la mejor hora es a las 5 y media, después del partido de básquet, se viene a bañar y tenemos más de media hora hasta las 6 menos cinco que suena el timbre de ir a Estudio, y haceme caso: vos metete detrás del ropero, y cuando entre del baño con la toalla enroscada espera un minuto que enseguida voy a entrar yo» y «vos, paraguayo, vení detrás mío y le amarras las patas, que Colombo le va a amarrar los brazos, mientras yo le tapo la cara con el pañuelo empapado de cloroformo. ¿De acuerdo?»… «espera, paraguayo de mierda, que no nos oiga, enseguida va a salir de la ducha, no lo huelas, boludo, es más fuerte que el carajo el cloroformo, como el éter, pero no te le abalances al petiso antes de tiempo que vas a arruinar todo, hay que esperar a que entre en la pieza» «…!!!…hijo de puta, quédate quieto, amárrale bien las patas, paraguayo, fenómeno, Colombo, así, tenelo bien que… olete este perfume, petiso, olételo bien, que es bueno para el cerebro, te lo hacemos oler para que seas vos -nuestro compañero de pieza- el que gane el premio al mejor alumno, ya que sos el mejor del internado, que le ganes también a los externos, y vos no aflojes, paraguayo, tenelo, ya vai cinco minutos pero tarda un poco en hacer dormir, cloroformo de la concha de tu hermana, y vos no empeces a aflojar Colombo, que se retuerza este petiso tragalibros, que ya va a caer dormido aunque no quiera, y después que me lo haga yo y el paraguayo, te lo vas a hacer vos también, pendejo de mierda que nunca cogiste en tu vida, ¿y por qué no se duerme, por qué se sigue retorciendo? la puta que te parió, quédate quieto, no te retuerzas más!!!» «y vos paraguayo sos un falluto, por qué lo soltás, si el petiso va a contar algo yo te echo todo el fardo a vos, porque sos vos el que tenés la culpa de todo, mierda, que si se dormía después al despertarse no se acordaba de nada, le volvíamos a enroscar la toalla como la traía puesta del baño y fenómeno, no se daba cuenta de nada, mientras que ahora es capaz de ir a decirle al celador que lo quisimos coger, y se arma el despelote del siglo. Vos, sos el culpable, y con Colombo vamos a decir que la idea fue tuya, ¿no Colombo?, decimos que este paraguayo maula fue el de la idea, ¿eh Colombo?» y a esta hora ya debe estar por caer a la cena el pendejo Colombo, ¿qué hace en el billar de Merlo mirando toda la tarde jugar a los otros?, ya va a caer de vuelta, aunque tenga permiso de salida: ¿adonde va sin cinco guitas? así que no compadree mucho que está como yo, total en Merlo no hay nada que ver, es un pueblo chico, yo se lo dije a la vieja, y a mi hermano, que desde las diez de la mañana tenía salida, pero hasta las dos de la tarde no se aparecieron en la sala de visitas, desde las diez hasta las doce mirando a nuestro padre espiritual que le enseñaba ajedrez al hijo, ¿qué va a aprender ese pendejo degenerado?, desde las doce y veinte que terminé el almuerzo con los pupilos sin salida hasta las dos de la tarde no vino nadie a la sala de visitas, si traen chocolatines para algún pibe los padres convidan a los otros pibes. Ahora tiene todo el pelo blanco, toda de negro, mi hermano con el brazal de luto pero ella toda de negro, toda la vuelta por el pabellón de los pupilos, la cancha de rugby, el gimnasio, las casuarinas y afuera la plaza de Merlo, la calle principal, y después del helado, de frutilla y crema, ¿cuántas horas hay desde las cinco hasta las nueve y media que hay que volver al colegio? ¿no había tiempo de ir al centro y cenar con ellos? «Si tu padre supiera que en el colegio más caro saliste aplazado para tener que pagar un mes más, de gusto, que el niño dé los exámenes en vez de eximirse, y vos te crees que él no te ve, aunque esté muerto, te ve y si pudiera él mismo te daría una buena paliza, pobre tu padre, ni por él que está muerto sos capaz de portarte bien» la vieja tomó un vaso chico de cerveza y todo lo otro de la botella se lo tomó mi hermano, a mi vieja le hace mal, «vos no lo querés a tu padre, cuando chico tanto que te minió, yo le decía que no te mimara tanto, que te pusiera a ayudar en el negocio, qué tanto tomar sol, los médicos tienen razón un poco de ejercicio te hace Bien para crecer, pero ¿para qué todo el día en el río? al sol y en el agua debilitándose. Ahora verá que no tenía razón con tantos mimos, si lo quisieras un poco te portarías mejor, pero no querés nada a tu pobre padre que está muerto» y ¿para qué iba a ir hasta el hotel con ellos?, compraron para comer en el hotel sánguches de mortadela y la vieja de queso porque la mortadela le hace mal al hígado, ¿y quién vino a eenar al colegio esa noche, a las siete, la comida fría repodrida del domingo a la noche para los pupilos sin parientes en Buenos Aires? ¡yo no! ¡que se la coma otro a esa mierda! las naranjas del parque son más agrias que su abuela, pero ¿cuántas se mandó Colombo? ¿tres? y yo dos, y ¿por qué no lo «oy a querer al viejo?, no es cierto lo que dijo la vieja, y qué Car ajo sabía yo que se iba a morir así, en vez de pitar en el río me junaba bien al viejo cómo subía los precios cuando le caía el candidato, y aprendía, no como el boludo de mi hermano, ¡qué sabe ése de vender! ¿y de quién voy a aprender ahora? ¿quién está detrás del mostrador? ¡no hay nadie! porque al chicato de mi hermano le afanan lo que quieren, y aunque río le afanen, se cree que para vender hay que hacer rebaja, ¿no es cierto qué no, viejo?, mira, viejo, yo voy a aumentarles todo lo que pueda primero, y después poco a poco les hago la rebaja y ¿de qué rebaja me estás hablando?, fueron todos cuentos míos: les rebajo la mitad del aumento y gracias, y cuando venga el verano vas a ver viejo que no voy al río más que los días que el negocio esté cerrado por orden municipal, los domingos y el sábado a la tarde, si no yo voy a estar firme vendiendo, y mi hermano el chicato papamoscas se tomó todo lo que quedaba de la botella de cerveza «cuidate bien de salir bien en los exámenes porque si te aplazan en diciembre tenés que volver a rendir en marzo y son dos semanas más de pagar colegio, encima de lo que tenemos ya que pagar para diciembre, y la plata ao se encuentra tirada en la calle, con todos los gastos de la sucesión. Te barres el negocio todas las mañanas y me haces los mandados, traes del sótano las piezas de género, por lo menos haceme ahorrar el pibe de los mandados en enero y febrero», ¿yo? ¿hacerle los mandados a él? y Colombo los tres meses de vacaciones con la familia corcoveando por el campo sin hacer nada y Casals petiso turro que se va a ir primero de todos a la casa, y está contando los días, lleva la cuenta hasta de las horas y… qué no daría yo por estar ahora en Paraná… bajando del barco… y ver el embarcadero y los negocios y comer en mi casa, y hay que ayudar en el, mostrador, vender medio metro de hule, pesar un kilo de arenques, cagar medio kilo de mierda, y hacer el capricho de mi hermano, ¿y el paraguayo?, el paraguayo es el más vivo de todos, ése sí que es vivo, todas las vacaciones con las mioas del Chaco, más calientes que chivas, ya se la tiene asegurada a la Carmela, la pendeja puta y yo también me la podría hacer, tres meses en el Chaco, por el diablo mejor que Paraná… Paraná: ¡me recago en la puta madre que te parió! ¡no te quiero ver más! no voy ni un día a Paraná, que se la guarden. En el Chaco nos podríamos ir con el paraguayo a pescar todo el día, y en el medio de la selva hay dos caminos, «paraguayo, mira, agarra ese camino que va a la laguna donde está el agua limpia, y llenas las cantimploras» y el paraguayo agarra el camino, sí, a la laguna, ¿qué laguna?, un carajo, cualquier camino para que se pierda, y tarde dos días en volver, así me aparezco en el pueblo, esperando que se haga de noche me voy para el barrio medio descampado, el nudo triángulo flojo medio desatado, el pelo canchero con raya al costado y la camisa desabrochada y que se ve la cadena con la cruz, ma qué cruz, la espero detrás de los yuyos donde está más espeso me escondo a esperarla y cuando pasa la agarro de un brazo: no se ve ni lo que se piensa a la noche en el Chaco de oscuro que está y una vez que se convenció de que soy el paraguayo le empiezo a levantar las polleras a la Carmela…