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De todos modos, no había veintidós Dajani en el tiempo actual porque cada vez que Dajani hacía la Crucifixión, Dajani volvía al tiempo actual en un momento anterior a su siguiente partida hacia el pasado. No podía hacerlo de otra forma; si uno remonta la línea del tiempo en enero, y se pasa unas cuantas semanas en una época anterior, cuando se vuelve a la propia sólo puede retornar en enero o, quizá, en febrero, del año en que uno se ha ido. Y si el próximo salto no está previsto para antes de marzo, uno no podrá nunca adelantarse a sí mismo.

De aquel modo, el Dajani que escoltaba a los turistas al Gólgota siempre era el mismo, desde el punto de vista del tiempo actual. Sin embargo unas cuantas docenas de Dajani se acumulaban al otro extremo del salto pues él seguía deslizándose desde diversos puntos del tiempo actual hasta el mismo momento del pasado. Lo mismo le pasaba a todo aquel que hiciera saltos repetidos a un solo punto de la línea. Es la paradoja de la Acumulación Temporal. Eso es todo.

Cuando no luchaba con paradojas de este tipo dejaba que el tiempo transcurriese agradablemente como de costumbre. Siempre había montones de chicas agradecidas correteando por casa de Sam.

En aquella época yo no buscaba más que el sexo. Incluso con obsesión. La persecución del sexo me ocupaba todo el tiempo libre; me parecía haber perdido la noche si no me metía por lo menos una vez en la rajita deslizante. En ningún momento me pareció interesante buscar con una persona del sexo opuesto una relación que durase más de veinte centímetros. Es lo que llaman “amor”.

Con lo frívolo y novato que era, el “amor” no me interesaba.

Por otra parte quizá no era tan frívolo. Ahora que he saboreado el “amor” no soy mucho más feliz. La verdad es que mi situación es peor que antes.

Naturalmente nadie me ha obligado a enamorarme de alguien que vivió en el pasado.

11

El teniente Bruce Sanderson de la Patrulla Temporal vino una vez a clase para explicarnos los peligros que uno corría si se inmiscuía en la inalterabilidad del tiempo pasado.

El teniente tenía el físico correspondiente a su empleo. Era el hombre más alto que hubiera visto con los hombros más anchos y la mandíbula más cuadrada. Cuando entró, la mayor parte de las chicas de la clase tuvieron un orgasmo instantáneo, lo mismo que Mr. Chudnik y Mr. Burlingame. Se colocó delante la mesa con las piernas ligeramente separadas dispuesto a luchar con nosotros. Su uniforme era gris. Tenía los cabellos rojos y cortados casi al rape. Los ojos mantenían un azul inexpresivo. Dajani, culpable de transgresión, víctima del celo de la Patrulla Temporal, se deslizó a un rincón de la sala y se sentó en el suelo. Le vi mirar fijamente al teniente con aspecto siniestro detrás de sus gafas negras.

—Bien —empezó el teniente Sanderson—. Saben que nuestra tarea principal consiste en mantener la inviolabilidad del tiempo actual. No podemos permitir la introducción en nuestro pasado de cambios arriesgados pues alterarían nuestro presente. Por eso tenemos una Patrulla Temporal que se ocupa de todos los eventos de la línea temporal pasada y asegura que todo ocurra igual que en los libros. Y he de decir una cosa: ¡que Dios bendiga a los hombres que crearon la Patrulla Temporal!

—¡Amén! —declaró el penitente Dajani.

—Esto no es sólo a causa de que esté agradecido por tener este trabajo —continuó el teniente—. Y sin embargo lo estoy pues considero mi tarea como la más importante que tenga que cumplir un ser humano: preservar el carácter intangible del mundo actual. Cuando digo: “Dios bendiga a los hombres que crearon la Patrulla Temporal”, es a causa de que esos hombres salvaron todo lo bueno y lo más precioso de nuestra existencia. ¿Saben lo que habría podido pasar si no existiera la Patrulla Temporal? ¿Qué clase de atropellos habrían podido cometer los bandidos sin escrúpulos? Déjenme mostrarles unos cuantos ejemplos. Habría podido volver al pasado y matar a Jesús, Mahoma, Buda, a todos nuestros grandes guías religiosos mientras eran niños para que de ese modo no hubieran podido formular las maravillosas ideas que han inspirado a otros hombres. Habrían podido advertir a los principales bandidos de la historia de los problemas que los amenazaban para que así escapasen de su destino y siguieran haciendo sufrir a la humanidad. Habrían podido robar los tesoros artísticos del pasado impidiendo que la gente los disfrutase a lo largo de los siglos. Habrían organizado operaciones financieras fraudulentas que llevarían a la ruina a millones de inocentes accionistas que carecerían de las mismas informaciones sobre el precio futuro de los mercados. Podrían haber mal aconsejado a los grandes dirigentes para conducirles a terribles trampas. Menciono estos ejemplos, mis queridos amigos, porque han ocurrido realmente. Todos ellos se encuentran consignados en los archivos de la Patrulla Temporal ¡lo crean o no! En abril de 2052 un joven de Bucarest, empleando un crono conseguido ilegalmente, remontó la línea hasta el año 11 y envenenó a Jesucristo. En octubre de 2043, un ciudadano de Berlín volvió a l945 y rescató a Adolf Hitler antes de que los rusos tomasen la ciudad. En agosto de 2049, una mujer de Niza saltó hasta la época de Leonardo da Vinci, robó la Mona Lisa, todavía inconclusa, y la ocultó en su casa de la playa. En septiembre de 2055, un neoyorquino volvió al verano de 1929 y obtuvo un beneficio de unos mil millones de dólares vendiendo títulos. En enero de 2051, un profesor de historia militar de Quebec regresó a 1815 y, vendiendo a los ingleses lo que pretendía ser el programa estratégico francés, causó la derrota del duque de Wellington ante las tropas de Napoleón en la batalla de Waterloo, y así sucesivamente…

—Espere un momento —me oí aseverar—. Napoleón no ganó en Waterloo. Cristo no fue envenenado en el año 11. Si el pasado fue cambiado realmente, como nos acaba de decir, ¿cómo es que no se ha percibido efecto alguno en el tiempo actual?

—¡Ajá! —exclamó el teniente Sanderson. (Era el mejor ¡Ajá! que había oído hasta entonces)—. La fluidez del pasado, amigo mío, es una espada de doble filo. Si el pasado puede ser cambiado una vez, puede serlo varias veces. Ahora, llegamos al papel de la Patrulla Temporal. Consideremos el caso del desequilibrado que asesinó a Jesús cuando era un niño. Debido a tan terrible acto, la Cristiandad no apareció y una gran parte del Imperio Romano terminó por convertirse al judaísmo. Los dirigentes judíos de Roma fueron capaces de evitar la caída del Imperio de los siglos IV y V, logrando un estado teocrático y monolítico que controló toda Europa occidental. Así, el Imperio Bizantino no se desarrolló en oriente, que fue dominado desde Jerusalén por una secta hebraica cismática. En el siglo X, una guerra cataclísmica entre las fuerzas de Roma y Jerusalén provocó la destrucción de la civilización y la invasión de toda Europa y Asia por los nómadas turcos, que se dedicaron a la construcción de un estado totalitario que hizo que el siglo XXI fuese el más regresivo de toda la historia humana. Pueden ver lo devastadora que resulta la menor injerencia en el pasado.

—Sí —repliqué—, pero…

El teniente Sanderson me gratificó con una helada sonrisa.

—Me va a decir que, de hecho, no vivimos en un estado turco tirano y regresivo. De acuerdo. Nuestra existencia presente fue preservada de la siguiente manera: el asesinato del joven Jesús fue detectado por un Guía Temporal que remontó la línea en abril de 2052 para escoltar a un grupo de turistas que quería presenciar la Crucifixión. Cuando el grupo llegó al momento y al lugar de la Crucifixión, sólo presenciaron el martirio de dos ladrones; aparentemente, nadie había oído hablar nunca de Jesús de Nazaret. El Guía previno de inmediato a la Patrulla Temporal, que empezó a buscar la paradoja. La línea temporal de Jesús fue seguida desde su nacimiento a lo largo de su infancia y se vio que no había cambiado nada; pero no había ni rastro de él después de su media adolescencia; investigando en su entorno, se descubrió que había muerto a los once años de un modo misterioso. Bastó con mantener una estrecha vigilancia hasta la llegada del viajero temporal homicida. Según ustedes, ¿qué hicimos en ese momento?